Quizá la clave para ser realmente libre sea
reír cuando puedas y llorar cuando lo necesites.
No obcecarse con los objetivos,
tratar de relajarse y vivir algo más tranquilo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
"Vivo a dos metros del suelo enfrentándome con gnomos, donde todos son ateos pero esclavos del dios Cronos"
No hay comentarios:
Publicar un comentario